alguns casos TASI

TASIs de Anna: Mochilas pesadas

NINA-M1

Anna tiene 48 años, sufre dolor en varias partes del cuerpo, mobilidad muy limitada en un brazo y padece diabetes desde que tenía tres años; pero no mencionó nada de esto en un primer momento.

Ella tenía muy claro su planteamiento: “quiero que revisemos energéticamente el periodo comprendido entre mi concepción y mis cinco años”.

Me pareció un enfoque muy interesante, de hecho ya había “tasiado” algo muy parecido. Hicimos una primera sesión, al final de la cual, Anna sentía una clara sensación de ligereza y alegría.

Al cabo de tres días me llamó para contarme que estaba descansando en el sofá y sin darse cuenta, en un acto reflejo, puso sus manos sosteniendo la cabeza por detrás, en una actitud muy siestera. De repente, se hizo consciente de su postura con gran sorpresa, pues hacía años que no podía levantar el brazo derecho ni a la altura de sus hombros. Le expliqué que el dolor y falta de movilidad del brazo estaba reflejando un dolor emocional que, sin duda, habíamos liberado durante la primera sesión.

Al finalizar la segunda sesión, aparte de sensación de ligereza nuevamente, Anna comprobó que la movilidad de su brazo seguía aumentando.

Fruto de la tercera sesión trabajando sobre el mismo periodo de su vida, su brazo recuperó plena e indoloramente la movilidad original.

Llegó a la cuarta sesión con el brazo muy bien pero con dolor muy fuerte en ambas rodillas, cosa muy habitual, parece ser, cuando camina un poco más de la cuenta. Al finalizar esa cuarta y hasta ahora última sesión, y contrariamente a lo que había sucedido en las sesiones anteriores, Anna se sintió muy revuelta emocionalmente e incluso sentía ganas de vomitar fisicamente, cosa rara en las sesiones Tasi, que suelen ser de integración facil y más bien amable. Poco a poco, durante las siguientes horas, se fue encontrando mejor y el dolor de las rodillas desapareció completamente.

Pero eso no fue todo: lleva dos noches sin tener que administrarse insulina porqué sus niveles de azucar son correctos, dos primeras noches después de 45 años de pinchazos ininterrumpidos tres veces al día. 

Cuando me llamó para comentármelo, fue cuando me enteré de que su diabetes fue diagnosticada a los tres años. Me lo explicó porqué durante nuestra primera sesión yo le comenté que a los tres años ella tiró la toalla respecto a esperar sentirse amada por sus padres… amarga mochila para una niña tan pequeña.

Hasta aquí os puedo contar por el momento! En unos días hemos quedado nuevamente. Ella quiere seguir profundizando en ese periodo de su vida que con mucho acierto -ha quedado claro- quiso revisar.

I❤️TASI

 

boca

TASI de Cristina: Secretos de un ancestro

Cristina padecía un problema en la mandíbula que le llegó a provocar mucho dolor y sufrimiento. Se le desencajaba de manera que le resultaba muy doloroso y difícil abrir la boca, con todos los problemas derivados como por ejemplo ¡Comer!

Llevaba unos doce años buscando soluciones y nada parecía dar mucho resultado. Finalmente, gracias a un tratamiento fisioterapéutico, logró cierto alivio, a base de sesiones quincenales y de realizar unos ejercicios tres veces al día. Se sentía mejor en cuanto al dolor y conseguía abrir un poco más la boca. Eso si, evitando ensaladas y todo tipo de comidas que hubiera que masticar mucho…

Ella me había escuchado hablar de los beneficios de la TASI y me preguntó si podíamos probar con su síntoma y  conseguir un poco más de alivio.

Como siempre digo, dadas las muchas satisfacciones que da la TASI, le dije: 

Probemos! Tenemos muy poco que perder y mucho que ganar.

Acordamos un día y una hora para hacer la sesión a distancia (los resultados son los mismos pués con trabajo energético, no hay distancias). Le recomendé estar relajada mientras recibía su sesión. Así lo hizo: se tumbó en la cama y, como es muy habitual al recibir TASI, al poco de empezar se quedó dormida.

La despertó mi mensaje que le notificaba que habíamos terminado.

Empezó a bostezar y se levantó para comprobar frente al espejo del baño si era real su sensación de estar abriendo plenamente la boca con los bostezos. Pués si… era real! Y sin dolor.

La llamé para explicarle lo que había salido durante la sesión. Su síntoma tenía un solo y claro orígen: Ella había heredado el gran dolor de un tío abuelo suyo, quién por no herir a sus seres queridos se había sentido obligado a silenciar algunos temas emocionales importantes para él. Murió de mayor, conservando sus secretos y su dolor no expresado, y como sucede siempre, el dolor no expresado sigue buscando la puerta de salida para ser liberado, a través de uno o más descendientes. 

Una vez quedó liberado el dolor en él y en su heredera, se disolvió el síntoma…para siempre.

¡GRACIAS, TASI, una vez más!

Me haces feliz…

 

TASI

TASI de Carlos, un niño de 11 años

Hacía ya demasiado tiempo que Carlos no podía dormir. Pasaba las noches angustiado, aun con la luz encendida, aun visitando constantemente a sus padres en la habitación de al lado…

Según decía la psicóloga, Carlos es un niño de perfil ansioso, él es así, no hay solución. Esa era la respuesta que ella podía aportar al conflicto.

Marta, la madre de Carlos, quiso probar con la TASI cansada de no hallar solución para los desvelos de su hijo y sin creer demasiado en que la TASI se la ofrecía. Sus palabras textuales fueron: Probemos, total… daño no le hará…y tampoco se que otra cosa puedo hacer. (Ella no confiaba en la técnica pero si en mi como persona y en mi responsabilidad como terapeuta).

Probamos.

La TASI detectó dos claves:

– Carlos estaba reproduciendo un bloqueo energético de miedo a la muerte de un tío abuelo, quien murió después de terrible sufrimiento debido a una dolorosa y extraña enfermedad.

– Marta, la madre de Carlos, anteriormente a gestarlo a él, sufrió un aborto espontáneo después de varias semanas de gestación.
Debido a ello, Marta vivió la gestación de Carlos con mucho miedo, temiendo por la vida de este nuevo bebé. Y Carlos quedó inpregnado energéticamente de la idea de que su vida estaba en peligro.

Las dos claves le provocaban miedo a morir y ello se hacía especialmente evidente durante la noche.

Los efectos de la sesión TASI no se hicieron esperar: A la noche siguiente Carlos durmió plácidamente!

Al cabo de dos o tres días, Marta me comentó: De momento lleva tres noches durmiendo muy bien y durante el día se ve más enérgico y contento. Él me dice que se encuentra muy bien, pero ya veremos…dejemos pasar más días.

A menudo nos cuesta creer que las soluciones puedan ser tan fáciles. No en vano, la mayoría de nosotros hemos sufrido una educación que sacraliza el esfuerzo y enfoca constantemente la dificultad.

Esta sesión TASI se llevó a cabo el 23 de marzo de 2015. Según me comentó Marta hace una semana, Carlos está muy bien y duerme muy bien.

Cuando “no haya solución”, revisa la información energética del conflicto.

 

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